Mis impresiones de los libros de junio y julio.

Me refugié en los libros; sí. Y estas son mis impresiones de dos meses con la nariz raspando el papel:

El primer libro El choque de civilizaciones, fue denso. Muy denso; hasta el punto de que sólo lo leen quienes estan muy motivados por el tema, o muy desesperados (como yo, que encajo en los dos). Precisamente por esto fue que, habiéndolo comprado en diciembre de 2006, por motivos ocupacionales, no pude pasar del primer capítulo (en el cual, estoy segura, se basa gran parte de lo debates y conflictos que se están viviendo en el mundo) hasta estos tiempos.

No me ocurrió asi con El símbolo perdido, de Dan Brown, que leí de un tirón por su escritura afable y su capacidad de conectar con los lectores generales, que lo hacen un libro agradable. Hay que convenir, sin embargo, que El Código Da Vinci, su primera novela publicada, sentó un punto muy alto por el ritmo de la trama, los personajes (si bien Langdon sigue siendo el protagonista) y el alcance general que tuvo entre los lectores.

De Los Hombres que no amaban a las mujeres no hablaré mucho pues fue sujeto de mi última entrada; pero me dirigiré rápidamente al Cerco de Ispahan, el cual es la continuación de un libro que habia leído previamente, El Abisinio. La verdad, no leería por segunda vez este libro: me pareció que la trama no es muy sólida y que usa el viaje y el Cerco a Ispahan como excusas con las cuales sacar a sus personajes a paseo. Tiene, sin embargo, una escena interesante: la de la muerte del Cónsul.

Mil soles espléndidos es una de esas historias que, antes que conmover, incomoda. No suelo defenderlas mucho, pero ésta tiene una trama bastante singular, y unos personajes femeninos muy humanos que bien valen la lectura. No obstante, creo que es libro de leer una vez. Ya me referiré a este tipo de libros en otra ocasión.
211 cosas que una chica lista debe saber es el solecito de los libros leídos este mes. Es un manual de chicas, aderezado con algunos conocimientos adicionales necesarios para una chica del Siglo XXI y con un lenguage picante pero no mordaz dirigido a aquellas que aprecian su feminidad y que tienen, al mismo tiempo, una cierta veta irónica que sus madres no aceptan del todo.
Finalizo declarando que no considero que una biblioteca no debe ser una sala de trofeos, en las que haya obras de autores clásicos, que no hayan sido abiertas ni la primera vez. Por eso, mi biblioteca se compone de libros leídos, releídos y muy disfrutados, antes que de monumentos de papel a la apatía de leer o a títulos pomposos que cualquier snob presume de haber leído antes de haberse siquiera pasado por ahí para, efectivamente, leer.
Por esto, no suelo incluir escritores famosos; y por esto, tal vez, no tuve mucha chispa con las Plegarias atendidas de Truman Capote (primer autor estrella) a pesar de su trama, elegantemente urdida; de sus personajes famosos y de apelar con inteligencia a los instintos mas básicos del ser humano para el desarrollo de su obra. Puede ser que la miel no este hecha para la boca del burro (?).
This entry was published on September 14, 2010 at 3:47 pm and is filed under Lectura. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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