Mayo: los lectores de libros electrónicos

Saquen sus mejores argumentos de paseo, damas y caballeros, porque vamos a hablar del más reciente y candente dilema de la literatura: ¿imprenta digital o imprenta de papel?

Desde hace unos años, se ha venido cantando que se acerca cada vez más aceleradamente el final del libro de papel, cuya existencia fue motivo de debate desde que salieron al mercado los primeros dispositivos electrónicos para leer; y que se ha profundizado desde la entrada al mercado de los lectores digitales y los computadores tipo tableta, una de cuyas funcionalidades más atractivas es, precisamente, la visualización de libros de una forma muy similar al formato físico.

Lo digo porque, amando como amo mis libros de papel, el encanto que tiene acariciar las hojas con las yemas de los dedos, pasar las manos por las cubiertas y esconder la nariz entre las páginas, me regalaron de Navidad un lector de libros electrónicos que estoy probando, con todas sus funcionalidades, ventajas y desventajas.

Así pues, éste es mi somero análisis (y digo somero, porque me enfoco principalmente en la eficiencia en recursos del lector y las funcionalidades, antes que en características más artísticas):

• Costo del libro: en libros de pago, no se inclina para un lado ni para el otro pues ambos (irónicamente) los considero caros. Sin embargo, se inclina un poco hacia el lector digital, pues es fácil adquirir libros que están por fuera de los derechos de autor y que, por lo tanto, son de distribución gratuita (o compartida) en Internet. Un buen libro puede costar alrededor de $35.000 en una librería; o mucho menos, si está por fuera de derechos de autor.

• Portabilidad: a favor del libro electrónico. Cargar con decenas de libros en una micro SD de 2Gb no tiene precio y, en caso de viaje, lo agradecen tanto el pasajero lector, que no carga sobrecupo ni carga maletas pesadas, como su familia, pues el espacio de las maletas es mucho mayor.

• Disponibilidad de títulos: se inclina hacia el libro de papel. Las bibliotecas digitales son, de momento, de los lectores anglófonos, que disponen de muchísimos más títulos que los de habla hispana; pero cuidado: lo que afirmo no quiere decir que no haya libros en español. Quiere decir que se requiere un poco más de esfuerzo para acceder a material de excelente calidad, gratuitamente o a bajo precio. Sin embargo, el péndulo apunta al libro de papel.

Veo un empate técnico entre ambos contrincantes; pues si entran a la palestra tópicos más artísticos como la diagramación, gana el libro de papel; o si se trata de consumo de recursos naturales, gana el electrónico por ser un poco más ecológico que el de papel. Empate, por supuesto, que no se va a resolver en el corto plazo por cuanto la tecnología Ebook apenas está despuntando, y los libros de papel están muy íntimamente ligado a la cultura de la Humanidad, como para despedirse de él tras apenas “unos pocos milenios” iluminando al ser humano desde las alforjas de su equipaje.

“Un libro es la magia más portátil que existe” Stephen Kingsus

This entry was published on June 1, 2011 at 4:24 pm. It’s filed under Lectura and tagged , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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