El último día en CDMX

Hoy fue el último día en Ciudad de México, el cual dedicamos a ir a esos pequeños lugares que nos dieron curiosidad, y que de alguna manera no habíamos podido incluir en el marco general del viaje:

Fuimos a conocer el Sitio Arqueológico del Templo Mayor, el único vestigio azteca en el país. Durante años, se creyó que el Templo estaba bajo la Catedral; pero oh sorpresa! unos obreros de telecomunicaciones dieron con las ruinas del antiguo templo en los años 70. El complejo se localiza en diagonal a la Catedral de Ciudad de México, cerca al Zócalo, e incluye las ruinas como tal y un pequeño y bonito museo de sitio, que vale la pena conocer.

Hicimos una caminata de las Avenidas Reforma e Insurgentes, aprovechando el buen clima. Cruzamos la Reforma, para entrar en el Monumento a la Independencia, en la que descansan los restos de los próceres de la nación Mexicana. Por respeto, están prohibidas las fotos en el interior del monumento, pero es posible tomarse fotos en el exterior de la rotonda.

Conocimos asimismo el Museo de la Revolución, en honor a la época más tumultuosa de México, cuando las turbulencias políticas se sucedieron con las artísticas, y un Porfiriato de mármol y bronce fue reemplazado por maifestaciones artísticas monumentales que exaltaban el sentir popular mexicano, mientras Pancho Villa y Emiliano Zapata se encontraban en la Ciudad de México.

Sorprendentemente, este monumento es, también, un mausoleo: en primer lugar un mausoleo del Porfiriato, por cuanto era la parte central de un Palacio Legislativo inmenso que se iba a construir en la antesala de la Revolución, y la pieza que quedó en pie es un testigo del abandono de los trabajos.

También es un mausoleo en el sentido tradicional de la palabra, pues en las cuatro bases de la cúpula están las tumbas de Lázaro Cárdenas, Pancho Villa y compañía, junto con una llama eterna y una guardia de honor que permanentemente se ve desfilar. Se puede ascender a la cúpula para apreciar cómo en una intervención posterior se incluyeron los espíritus de la revolución: agraria, de los estudiantes, de las mujeres, etc.

El museo, como tal, está debajo de la tierra, y es una muestra muy comprensiva y muy ilustrativa del proceso revolucionario mexicano, de las varias revoluciones que hubo, de las historias de Pancho Villa y Emiliano Zapata, de los sucesivos presidentes civiles de la época, de la intervención de los Estados Unidos, y la importancia de la mujer en la guerra -las llamadas Adelitas.

Para terminar, quisimos hacer una atención a nuestra prima, invitándola al Cardenal; pero -debido a su horario de atención- no fue posible. De plano, nos lo encontramos cerrado! Así que ella sugirió ir al cercano Café Tacuba. Fue un error que agradecí bastante, ya que pudimos conocer un lugar muy famoso, y con una decoración muy bella. Recomendado, tanto como el Café de la Ópera.

Al finalizar la noche, como siempre, taxi desde el Zócalo hasta la casa; y a dar los últimos toques a la maleta antes de irnos a Colombia.

This entry was published on November 30, 2011 at 8:40 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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