La playa y el desierto

Hoy fue un día con muchos días adentro:

En un primer momento, cruzamos la calle hacia el Museo Metropolitano de Lima; literalmente en frente de nuestro hostel. En sus tres pisos, pudimos conocer acerca de la historia de la ciudad, que es en realidad mucho más vieja de lo que los españoles supusieron cuando la fundaron: fue en realidad asentamiento de la cultura Lima antes de que llegaran los llamados viracochas.

Otro detalle de la ciudad: es obligatorio indicar el aforo máximo de los lugares, por lo que por todo el museo hay indicadores de cuántas personas máximo están permitidas en determinadas partes. Esto, por temor a un terremoto.

Después de ir al Museo -donde también tuvimos que pelear para pagar las boletas- fuimos a la Huaca Puclana, a conocer acerca de la cultura Lima, originaria de la zona. Es una pirámide urbana, que se encuentra en el casco urbano de Lima, en Miraflores.

Pudimos entrar acompañados de un guía, que nos explicó las sutilezas de la construcción -sismorresistente- y los diferentes yacimientos de la cultura Lima y de culturas posteriores.

Aprovechando que estábamos en Miraflores, fuimos a conocer el famoso Ovalo Gutiérrez, donde probamos sánguches de un carrito sanguchero, guiño a nuestra infancia y excelente almuerzo.

Después, a la playa! Fuimos -por fin- a bañarnos en el Pacífico. No obstante, hubo un pequeño incidente cuando el oceano decidió llevarse mis chanclas; las cuales Camilo tuvo que rescatar so pena de tener que caminar descalza hacia Larcomar, o hacia donde encontrara chanclas para mi. Creo, en aras de la justicia, que aquí los estadounidenses tienen razón: es necesario usar zapatos dentro del mar. Al menos, cuando la playa y el lecho marino están llenos de piedras, lo vale.

Tuvimos, asimismo, un pequeño tsunami, que atacó cuando estaba precisamente yo sentada cuidando nuestras cosas. De repente, se alzó el agua delante de mi, y me emparamó! Así de simple! Quedé sentada, clavada contra las piedras, sin poderme mover del asombro. A seis metros del lecho del mar, se alza una lengua de agua y me moja!

Todo quedó mojado, todo! Las toallas, el maletín, la ropa y -oh pánico- la cámara! Camilo salió del agua muerto de la risa de verme la cara de  susto que tenía al no poder explicar físicamente lo sucedido. Nos secamos como pudimos y optamos por ir a conocer la famosa Calle de las Pizzas y el Parque Kennedy, ambos en Miraflores.

Este parque es similar -ya que no igual- al Parque Lleras de Medellín. A diferencia del Lleras, es más grande y tiene más variedad de locales, como las famosas pizzas que dan el nombre a la calle que a él conduce. Aproveché y compré en la feria de artesanías un fajón para llevar a casa; y también para probar el famoso suspiro a la limeña, que tuvimos que cuñar con agua de lo dulce que es!

Tras un día como este, mejor ir a hacer la maleta y dormir; ya que hay que estar de mañana en Quito, para comenzar el viaje a casa.

This entry was published on March 18, 2012 at 8:52 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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