Octubre, el Siglo XX

Mis lecturas de octubre me llevaron por el siempre tormentoso siglo XX. Un siglo que, como diría Carlos Gardel en el tango Cambalache fue “problemático y febril”: una época de transición, de avances mecánicos y científicos increíbles y de batallas indecibles por reivindicar la dignidad humana, al precio de dos terribles guerras. Sin más preámbulos, estas son mis lecturas del mes:

  1. Marcas de nacimiento: Trata la historia de un drama más bien desconocido de la segunda guerra mundial: la separación de familias consideradas inferiores por los alemanes nazis: eslavos, gitanos y demás pueblos del centro este de Europa. Los nazi separaban a los niños que consideraban arios de sus padres, y los entregaban en adopción a familias alemanas, para que los criaran como arios.

Es una historia de desarraigo conmovedora, y una  visión refrescante de lugares y circunstancias especiales, como el Conflicto Árabe-Israelí, la América del Norte de la posguerra y la insinuación de la Guerra Fría.

Sin embargo, no me generó mucho placer leerlo, más allá de la curiosidad por las prácticas nazis. De hecho, encontré algunas partes del libro aburridas (principalmente la de Sol); aunque la sensación, conforme se acercaba la narración al meollo de la historia –la vida de Erra como hija adoptiva de una familia nazi-, pasando por las vidas de Randall y de la abuela, fue disminuyendo.

No voy a decir que recomendaría leer este libro con los ojos cerrados: hay que tener paciencia y comprender que, como las capas de una cebolla, el libro se irá desenvolviendo hasta llegar a su centro, que es también su final.

  1. La habitación de ámbar: el fascinante mundo del coleccionismo se abre ante los lectores de este thriller de aventura, en la búsqueda del más famoso y fantástico tesoro ruso: la habitación de ambar. Una recámara cuyas paredes se recubrían de paneles con incrustaciones de la famosa resina del báltico, que hizo las delicias de los zares y de los primeros tiempos de la revolución, pero que con la Segunda Guerra Mundial

Como trasfondo se encuentran historias humanas: la guerra personal entre dos adquisidores (esto es, los encargados de hacer las adquisiciones de pinturas y bienes artísticos e históricos a nombre de los coleccionistas), un matrimonio que un dia se descubre estancado y el secreto del último conocedor del escondite de la legandaria habitación.

El libro es una ventana a un mundo de secretismo velado para la mayoría de los mortales, donde lo legal y lo ilegal se separan con la delgada línea que separa el amor por la belleza del deseo de posesión.. aunque a menudo, también, se ebtrecruzan en una lectura que, a veces lenta y otras trepidantemente rápida, permite pasar de la sautopistas de Georgia al bucólico sur de Alemania.

  1. La caída de los gigantes: es la primera parte de la majestuosa trilogía de Ken Follett acerca del Siglo XX. Su nombre, a primera vista, me hizo sentir nostálgica pues –habiendo leído la sinopsis- pensé que hacía referencia a un tiempo bello que se fue y que no volverá más, como fue la belle époque, recordada con etílica nostalgia por más de un bohemio.

A través de las páginas, Follett entrecruza la vida de amos y sirvientes; vidas paralelas debido a la rígida sociedad de clases existente en ese tiempo, que no obstante se cruzan gracias a corrientes sociales –las telecomunicaciones, la emigración, las revouciones- dando lugar a los cambios sociales que determinarán los comienzos del siglo XX en Europa Occidental y que redundarán en un comienzo del desmonte del sistema de clases sociales y del imperialismo, que habían regido la Humanidad hasta ese entonces.

  1. El invierno del mundo lleva a sus lectores a redescubrir las aventuras y retruécanos en las vidas de los diferentes protagonistas de la primera parte de la epopeya, La caída de los gigantes.

Más adentrado en el siglo XX, el libro retiene a los protagonistas de la entrega anterior, personajes ya maduros por los cambios que tuvieron que enfrentar en La caída de los gigantes; mientras va introduciendo nuevas generaciones de esta familia y va mostrando los cambios del mundo a partir del ascenso nazi, hasta los regímenes liberales de la posguerra, y los cambios tan bruscos en la sociedad motivados por la movilidad social propia de un mundo que sufrió su mayor traumatismo y que debió reparar sus heridas con rapídez.

En una dimensión humana, el autor ilustra con maestría las duras decisiones que debieron enfrentar personas como usted y yo, para sobrevivir en tiempos difíciles y, sobre todo, para sobrevivir sin perder su lealtad para con ellos mismos: con los principios que encarnan y con los ideales que defienden: para no dejar de ser los seres humanos que son.

La idea del autor es ver cómo las decisiones de un miembro de la familia, en un determinado momento, afecta a los demás miembros de su estirpe y se entrecruza con las demás, en una dinámica caótica que permite al lector sentirse un poco como el amo del juego…olvidando que, por supuesto, el amo del juego es y será siempre Follett, narrador omnisciente de su trilogía.

El siglo XX, fértil en epopeyas humanas derivadas de los cambios sociales tan profundos que vivió la Humanidad; que la llevó al límite y cambió su faz hasta dejarla ireconocible. Les dejo entonces con el testimonio acerca de este siglo, en una de mis canciones favoritas:

This entry was published on November 6, 2012 at 4:56 pm. It’s filed under Lectura and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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