El paraíso de un buzo

Kralendjik, Bonaire

Nunca un lugar hizo mayor honor a su divisa. Bonaire es, efectivamente, un pequeño paraíso para los buzos. Hago énfasis en el término “pequeño”, ya que es la más pequeña de las islas del caribe Holandés que visitamos en este viaje, siendo su ciudad igualmente pequeñita, constando del puerto de los cruceros, una calle principal -larga, con tiendas de artesanías- y poco más; pero con unas hermosas playas de aguas cristalinas llenas de vida que se adivinan desde el momento en que se ve el mar de la orilla al atracar el crucero.

Tras caminar la calle principal y comprar algunas artesanías, logramos reunirnos -porque nos desperdigamos muy estratégicamente por Kralendjik- y tomar un taxi que nos llevara a la playa, una pequeña y cercana, ya que no podíamos contar con mucho tiempo por dedicarnos a las compras.

Así pues, fuimos a Eden Beach. A primera vista no es algo excepcional, ya que el paraje es dominado por una cafetería/bar/restaurante que se “comió” por así decirlo la salida al mar, disminuyendo su belleza: la tarima de la cafetería, donde se asientan las mesas, da sobre una playa artificial cuyo final llega casi inmediatamente sobre la llegada del mar, dejando más bien poco a la poesía.

No obstante, adentrarse en el agua es contradecir ese entorno tan dominado por el hombre: entre aguas cristalinas, que permiten apreciar hasta bastante adentro el fondo del mar, está la más hermosa y completa guardería de peces que haya visto. Llegando hasta unos tres metros desde la entrada al mar, sobresalen unas rocas de tipo coralino bajo las cuales se encuentran los peces. A pesar de ser un poco tímidos, pude ver unos hermosos peces de color azul eléctrico y un tamaño ya considerable para mis ojos citadinos.

El área de nado está bien delimitada por boyas. Fue un placer llegar casi hasta ellas, para susto de mis tías; y volver, poniendo mucha atención al fondo del mar, para ver qué podía encontrar en este paraíso de buses.

Al volver al barco, de nuevo preferimos a taka-taka lounge por sobre el comedor. El nado cansa…

This entry was published on November 26, 2013 at 9:18 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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