©Alejandra Aristizabal, 2014

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Hotel Riad Bachawya; Marrakesh, Marruecos

El día de hoy fuimos a conocer las famosas tumbas de los Saadíes, una de las familias reales que han gobernado Marruecos a lo largo de los últimos 1.200 años. En la actualidad, están en el poder los Lauritas. Debido a la excelente localización del riad, fue posible caminar hasta las tumbas. Éstas se disponen alrededor de un patio ajardinado, y están repartidas entre tumbas de hombres, mujeres y niños.
Las tumbas son ejemplos muy hermosos de arquitectura marroquí, con sus columnas, sus techos calados y sus mosaicos en paredes y suelos. Afuera encontramos la parada del
bus turístico, que aprovechamos para ir al Oasis del Palmeral.
Aunque actualmente es el “veraneadero” de Marrakesh, en su tiempo estuvo alejado de la Medina, y era una parada obligatoria de las caravanas pues era la última oportunidad de conseguir agua antes de salir al desierto. A pesar de lo anterior, el Palmeral sigue en algunas áreas ostentando esa belleza salvaje propia del desierto, con los bosques de palmeras, el pequeño lago y los camellos que vimos por primera vez.
Al volver a la ciudad, continuó la caminata: conocimos los palacios De la Bahía y El Baadi. Estos palacios pertenecieron a destacados nobles y funcionarios imperiales, a cuyas vidas es posible acercarse un poco a través de los edificios que habitaron.
En la Medina, conocimos también el Museo de Marrakesh. La restauración de edificio del Museo, así como su mantenimiento y puesta en marcha fueron pagados por uno de los empresarios mas importantes del país y por su esposa, quien después de su muerte ha continuado con sus legado de propagación de la cultura marroquí.
El Museo cuenta con antigüedades, artículos de orfebrería, vestimenta típica y artefactos de la vida diaria marroquí, situados en una casa hermosamente restaurada. Es un museo sencillo y bonito. La fundación de esta familia restauró asimismo la famosa Madraza de Ben Youssef. Esta escuela coránica fue la más famosa del país, aunque ahora sólo se conserva su edificio, restaurado con el fin de que se conozca más acerca de cómo era la instrucción religiosa en los tiempos en que se usaba.
Después de caminar y de hacer nuestro almuerzo-cena de rigor a eso de las 6:00 p.m. nos
devolvimos al hotel a preparar los pasabordos para el tránsito de mañana, que nos llevará
Marrakesh-París, París-Estambul. Sufrimos en la noche momentos de auténtico susto al no poder encontrar los pasabordos del vuelo de Pegasus que nos llevaría de París a Estambul en el tránsito de mañana.
Tuvimos que pedir ayuda a Colombia y a José Pablo; pero afortunadamente, en un mensaje que nos reenvió la tía Pilar, aparecieron los pasabordos, que tenían el código de reserva que se encuentra en el título de este mensaje. Tras muchos sustos, nos fuimos a dormir pensando en el tráfico de mañana.
This entry was published on August 11, 2014 at 10:18 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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