Massada, en la mitad de la nada

Comenzamos el día de hoy haciendo una excursión a la terminal de buses, cercana gracias al tranvía; y tomamos un bus con destino a Masada.
Es muy fácil llegar allá, ya que la ruta que cubre este destino es la misma que lleva a las cercanas playas del Mar Muerto. La carretera sale de Jerusalén y se interna en el caluroso desierto del Neguev. Vemos pasar algunos kibbutz y, por supuesto, las playas del Mar Muerto (que no son nuestro destino), hasta llegar a Massada.
Aquí, el paisaje se torna impresionante; ya que a la inmensidad del desierto se suma la imponencia de las mesetas de la zona, que explican por sí mismas su importancia estratégica en un lugar tan plano y deprimido; así esté en la mitad de la nada, como me hizo notar mi hermano:
– Llegamos! ¿Dónde está el pueblito?
-Pipe, aquí no hay pueblito, aquí sólo está Massada en la cima de esta meseta.
-¡Es la mitad de la nada!¿Cómo vamos a subir?
-Pues por ese camino, Herma (señalé el Camino de la Serpiente, aprovechando que no había visto el teleférico).
-…pues se lo subirán Zuleima y su mamá, porque lo que soy yo, no trepo hasta allá!
-Bobo, mirá a tu izquierda…….
Hacia allá avanzamos, para llegar al Centro de Visitantes y al teleférico que habría de subirnos hasta la fortaleza, declarada parque nacional de Israel y lugar donde juran lealtad a la bandera las fuerzas de defensa del país.
Nada más bajar del teleférico, comprendí al dechado de confianza en la Humanidad que era
Herodes. La ubicación es completamente estratégica, ya que proporciona una vista privilegiada dela región circundante a Jerusalén: es posible ver incluso a Jordania, al otro lado del Mar Muerto (la antigua región de Moab) y sería extremadamente fácil identificar y eventualmente repeler a quien se acercara a la fortaleza en cualquier momento del día y de la noche.
Los zelotes -judíos rebelados contra Roma- pensaron igual, y se tomaron Masada, dando lugar a la Primera Revuelta Judía. Roma solucionó la misma construyendo una rampa de asedio a la fortaleza tras muchas maniobras de aproximación (misma que se conserva hasta el día de hoy) y tomarse la fortaleza…para encontrar sólo un montón de cadáveres: los hombres habían degollado a mujeres y niños, y se habían matado entre ellos echándolo a suerte; para que luego, un último sobreviviente, se suicidara; ya que este acto era contrario a la ley de Dios.
Comprendiendo este lugar y momento como una fundación de la conciencia nacional judía y la rebelión contra un opresor extranjero, las fuerzas de defensa israelíes han adoptado este lugar como el sitio en el que juran lealtad a la bandera.
Mientras mi hermano y mi tía expresaban sus deseos de ser reptiles para reptar junto a lo que llamaban casi inexistentes sombras, yo avanzaba de piedra en piedra; aprovechando el muy bien señalizado mapa que nos habían entregado a la entrada, y las señales de cada sitio que incluía el complejo de la fortaleza. Infortunadamente, no pudimos bajas hasta las cisternas ni hacia los niveles inferiores del Palacio de Herodes, pues estaban excavando; aunque me habría gustado hacerlo.
Conocimos el complejo, lo cual se hace en alrededor de tres horas; y nos devolvimos a Jerusalén.
Fuimos de nuevo a comer a Tala, el sitio en la Calle del Patriarcado Latino cercano a la Puerta de Damasco que nos había recomendado Ryan, el guía del primer día en Jerusalén, y dimos algunas vueltas por el mercado para hacer compras de último minuto.
Entre otras, compramos -por fin!- unas tallas religiosas que habíamos estado buscando por todas partes. Para el infortunado vendedor -un señor mayor, cristiano armenio- era su primera venta del día; gracias a la pronunciada disminución en turistas, que ha atendado contra la economía de la ciudad.
Deseando que termine esta ofensiva, y que haya algo parecido a la paz en esta tierra que nunca la ha conocido, volvimos al hotel para empacar, ya que mañana debemos hacer el cruce terrestre de
la frontera.
This entry was published on August 27, 2014 at 12:34 pm. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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