Herencias que se reciben con el corazón.

-Ale, ¿ya sales? – preguntó anoche mi mejor amiga. Le respondí que sí, y me dijo que por favor la acompañara a su carro, donde tenía algo para mí.

Una vez en el sótano, abrimos la maleta de su carro y encontramos una caja. Era pesada; por lo que el novio de otra de mis amigas nos ayudó a llevarlo hasta mi carro al despedirnos. La abrí al llegar a casa, y encontré que estaba llena de libros de la biblioteca de su abuelita, fallecida muy recientemente, que su familia me hacía llegar con ella.

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La abuelita de mi mejor amiga era una de las señoras más dulces y cálidas que he conocido. Transmitía una dulzura y una amabilidad tales, que era imposible no disfrutar estar con ella. Con tal motivo, su partida y su ausencia han sido muy sentidas por todos aquellos que la conocimos y apreciamos.

Uno de los aspectos tal vez menos conocidos de su personalidad, es que era una lectora ávida. Amaba leer, y podía hacerlo hasta por medio día. Solía leer alrededor de cinco libros por semana; lo que ciertamente ayudaba a levantar la curva de lectura en este país donde preferimos ver televisión ya que, a treinta y seis cuotas con intereses del 2% mes vencido, un televisor no “no se ve tan difícil de pagar”, pero al mismo tiempo vemos los libros (a los que podemos acceder gratuitamente en las biblioteca) como algo carísimo y de acceso de unos pocos.

Como decía, pues, mi amiga me entregó la caja, herencia de su abuelita; y al llegar a mi casa la abrí para ver su contenido.

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Unas ediciones hermosas de La Reina Descalza y El Reino Perdido fueron lo que primero que vi. El Imperio eres tú, De parte de la Princesa Muerta, En la Ciudad de Oro y Plata, La Cinta Roja y Viento Armado, entre otros, siguieron a los dos primeros ejemplares de esta herencia, que recibo con mucho gusto y mucho amor; y que hoy les comparto, en cariñosa memoria de una lectora excepcional.

This entry was published on February 21, 2017 at 11:01 am and is filed under Lectura. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

4 thoughts on “Herencias que se reciben con el corazón.

  1. Que hermoso! Ojalá hayan más personas como esta abuela. Que mantengan su mente con la lectura, que no la dejen de lado y además que lo compartan!

  2. MIRIAM ARJONA HARRY on said:

    Es la abuelita de Lina? Qué detalle tan bonito tuvieron contigo!

  3. Pingback: En compañía de unos gitanos | Through the looking glass

  4. Pingback: Una cinta roja | Through the looking glass

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