La enfermedad, la vejez y la muerte en la oficina

La enfermedad, la vejez y la muerte en la oficina –En alguna época, el lema del desaparecido Instituto del Seguro Social (ISS) de Colombia rezaba “en la enfermedad, la vejez y la muerte”. La entidad quería así posicionarse como garante de un estado del bienestar que, aquí, debido a ciertos incentivos perversos del mercado (de los que ya hablaremos), no alcanzó su plenitud.

En la oficinas (como en todas las sociedades o manadas humanas), la enfermedad, la vejez y la muerte son recibidas como eventos definitorios de las personas. De alguna manera, como a ritos de paso o como umbrales que se van pasando en la vida y definen quiénes somos, según sea el caso. Y ojo, que por una enfermedad no me refiero a una simple gripa: me refiero a ese tipo de enfermedades que de alguna manera en la vida suponen un antes y un después en la vida; graves, sin ser mortales.

¿Cómo nos cambia eso como seres humanos? ¿Cómo nos afecta, como personas que viven y conviven dentro de una organización? ¿Y si la enfermedad es crónica, cómo equilibrar los tiempos para la salud junto con los compromisos  de trabajo? ¿O, si la enfermedad es la de uno de nuestros familiares más próximos? ¿Y si esa sí es mortal?

Recuerdo como si fuera ayer lo loco de mis jornadas de trabajo mientras mi mamá estuvo enferma. No sólo pedí cambiar mi horario de trabajo para comenzar a trabajar a las 7.00 a.m. en jornada continua para así mantener los compromisos de trabajo y poderla visitar por la tarde; sino que además hice cierre de una oficina, abrí otra y cambié de trabajo, con inducción incluida. Un trote que francamente no le deseo a nadie.

Resalto, en estas circunstancias, que lo más importante no es sólo el ajuste en horarios de trabajo; es la comprensión de los demás. Yo pude disponer de mis horarios de trabajo de la mejor manera; pero fue inmejorable (y hasta el día de hoy agradezco infinitamente) el apoyo que recibí por parte de todos mis compañeros de trabajo y de mis jefes. A ellos, gracias totales!

This entry was published on August 17, 2017 at 3:45 pm and is filed under Vida oficinera. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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