¿Por qué todo, últimamente, son distopías?

Mi hermano bufa y pone los ojos en blanco cada vez que pronuncio las palabras “En un futuro distópico…” cuando me preguntan de qué se trata alguna publicación o serie que tenga este sabor. Razón no le falta. Este subgénero de la ciencia ficción se ha tomado por asalto los anaqueles de las librerías, los sitios web piratas y las salas de cine (con sus adaptaciones) desde que conocimos Los Juegos del Hambre.

Maze Runner, La Selección (que muy, muy tangencialmente toca el tema), Ready Player One, Distrito9, Estados Unidos de Japón (que fue recomendada por el New York Times) y otros varios títulos, pueden contarse entre los aquellos que actualmente están para la venta en las librerías colombianas. Estoy lejos de considerar que estos libros como los sucesores de 1984, Rebelión en la Granja, Un Mundo Feliz y El Cuento de la Criada, clásicos del género y libros de verdadero culto. No sólo considero que les falta la prueba del tiempo, para ver cuántas generaciones inspiran; les veo cara más de ser un esfuerzo de marketing y de aprovechamiento de un nicho del mercado por parte de librerías y editoriales, antes que de un esfuerzo literario serio.

No obstante, para cada oferta hay demanda. Los Juegos del Hambre pudo haber sido un fenómeno por sí mismo; pero que haya tantas distopías como las que mencioné disponibles puede hablar acerca de la percepción de los jóvenes de este momento particular de la Historia, en que todo parece irse al garete. La desigualdad está más aguda que nunca; las crisis económicas han degradado la calidad de empleo y de vida alrededor del mundo; hay daños ecológicos sobre el planeta; rampa el fanatismo social, político y religioso; resurge la extrema derecha; hay campañas de desinformación con resultados políticos complejos; se detectan burbujas de información, que también inciden política y socialmente…y un largo etcétera que, sinceramente, no deja buen sabor de boca.

Puede ser que, detrás de este apetito por consumir este tipo de literatura –que contiene referencias políticas, sociales y religiosas urdidas en su trama- exista cierta aprensión por el presente y hacia el futuro. Y razón sí llevamos. Aunque somos la generación más educada en la historia de la Humanidad, es asimismo más probable que seamos más pobres que nuestros padres y abuelos por la incidencia de las últimas crisis económicas sobre nuestros ahorros (bancarios y pensionales), y sobre la calidad del empleo. Si bien nuestra expectativa de vida es la más alta, nos está matando lentamente una dieta industrial basada en azúcares que producirá consecuencias aterradoras a largo plazo sobre el sistema de salud y sobre nuestros propios cuerpos. Así hay más ejemplos, pero no quisiera decirlos; pues aún confío en que las cosas pueden mejorar y en que la Humanidad puede reconstruir y resarcir el daño hecho.

Hay que trabajar duro para hacerlo, pero es que en eso radica el compromiso de esta generación con el futuro: comprometerse y trabajar, dejando de lado el cinismo y buscando soluciones a los problemas presentes y futuros que aparezcan en el panorama.

This entry was published on October 4, 2017 at 10:39 am and is filed under Lectura, Reflexiones Lectoras. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “¿Por qué todo, últimamente, son distopías?

  1. Ciertamente puedo ver tu punto de vista, pero tengo que reconocer que a mí lo de las distopías no me interesa nada e intento evitarlas, yo creo que ver la película de Matrix con ocho años ha hecho “estragos en mí” (no, realmente es broma). Saludos!

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