Incentivos perversos y asimetrías

He mencionado antes la existencia de incentivos perversos y asimetrías en nuestro sistema financiero, que está plagado de ellos. Lo más delicado, es que éstos subsisten de forma subyacente a nuestra sociedad, de manera similar a un quiste. Esto hace que sea difícil o doloroso retirarlos; pues además pueden estar rodeando órganos que cumplen funciones importantes de nuestra sociedad y que imposibilitan en ocasiones su retiro de los mismos sin que sea traumático.

Este semestre, estuve en una reunión donde discutíamos acerca de un determinado activo para inversión. Nuestra primera intención fue analizar el entorno del activo; y –para mi gusto- hacer un análisis bastante completo acerca de los incentivos perversos y los supuestos subyacentes al modelo; además de la situación actual del mismo y la forma en que se estaban administrando los riesgos inherentes a ese modelo y vehículos de inversión.

Como financiera, uno de mis quehaceres preferidos en el trabajo es encontrar y evaluar patrones: cuáles existen en el medio y cuáles sustentan determinado modelo de un negocio. También qué puede ir mal en éste; y cómo es posible mitigar  o contrarrestar los efectos negativos una vez que algo medianamente inesperado ocurre.

La parte que más me gusta analizar en estos patrones, es la existencia de incentivos perversos, las asimetrías y los supuestos. Los últimos, son la base fundamental de cualquier modelo económico o econométrico; y de su correcta determinación depende en gran medida que incluso proyectos sociales funcionen. El mejor ejemplo es nuestra Ley 100, que –a mi modo de ver- se basa en dos supuestos bastante difíciles de cumplir: que haya una economía de pleno empleo keynesiano, del tipo formal, en Colombia (alrededor del 5%) y que la población en el Régimen Subsidiado sea significativamente inferior a la población en el régimen contributivo.

¿Cuándo ha bajado en Colombia el desempleo del 8%? ¿Cuándo no ha habido un subempleo o una informalidad significativos en nuestra economía, y sobre todo en nuestro mercado laboral? Esta ley parte de la base, sobre todo, de que somos disciplinados y pagamos nuestras contribuciones a la seguridad social; sin tener en cuenta la informalidad, que abunda en el mercado laboral colombiano. Debates políticos aparte, tomo el ejemplo de la Ley 100 porque es un ejemplo que encontramos en nuestra vida diaria. Frente al cual todos nos podemos relacionar. Sin embargo, hay muchísimos ejemplos más.

En cuanto a las asimetrías, también podemos decir que permean nuestro sistema. También, que sus consecuencias se evidencias en lo que los economistas llaman “externalidades” y que los demás llamamos “karma”: los tacos (trancones, para quienes no vivan en Medellín), los rateros, la falta de parques en El Poblado…todo, son externalidades que provienen de esas asimetrías. ¿Y en qué las asimetrías? En todo: en ingreso, en espacio…y, la más grave (la madre de todas las asimetrías) en información: quienes saben más tienen más elementos en consideración a la hora de tomar una decisión, y suelen poder contemplar de forma más completa el  alcance de los efectos que ella suscita en el tiempo y el espacio.

Aquí, se configura el círculo vicioso económico, pues la existencia de asimetrías da lugar a incentivos perversos dentro de la economía que socavan la veracidad y la sostenibilidd de los supuestos de modelos económicos como la Ley 100. Como una enorme serpiente que se muerde su cola…y se envenena (nos envenenamos) con ella.

UROBOROS ouroboros_knot_240

(imagen tomada de Internet)

This entry was published on October 27, 2017 at 9:19 am and is filed under Reflexiones Financieras. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “Incentivos perversos y asimetrías

  1. Complicada la cosa, será que algún día revienta?

    • Más que “reventar” yo lo que creo es que en este tipo de economías (que son pequeñas y se distorsionan con mucha facilidad) hay que “repensar” o “reinventar”, e ir hasta el fondo del problema o de los supuestos que pueden llegar a controlar una situación. Desgraciadamente, sabemos que “pensar” no es un verbo que se conjugue en la primera del singular con mucha frecuencia entre nuestros gobernantes…

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: