Mejor, que sea bueno

Ya sé que en alguna entrada filosófica hablé de los consejos y las decisiones. Creyendo firmemente que la ejecución es mía, procuro no obstante seguir los consejos que me han ofrecido personas muy cercanas; pues sé que lo han hecho de forma  desinteresada a lo largo de los años, y que tienen mi mejor interés en mente. Les cedo la palabra a ellos (curiosamente, todos son señores), y les comparto algunos consejos que me han dado y que no sólo aplican para la compra de propiedad raíz; sino para la adquisición de cualquier otra inversión.

  1. Entiéndalo. Esta es básica, y es un consejo de todos. No se meta en algo que no entienda; a no ser que esté más que bien acompañado y recibiendo consejos desinteresados. Si de todos modos lo va a hacer, estudie (y aprenda) primero. Esto, más que un consejo, es un servicio social/apostolado que suelo hacer: si no comprende los mecanismos de los Fondos de Inversión (Carteras Colectivas) no se meta en una que sea, por ejemplo, escalonada y con lock-up de un año por cada tramo (o escalón) del Fondo. No se haga esa maldad. Métase en inversiones que entienda, de empresas de las que entienda lo que hace, con lo que se sienta cómodo. Ya después que coja confianza, puede nadar en aguas más profundas.
  2. Compre algo que tenga mecanismo de salida. Este es un consejo de mi jefe. Se refiere a tener siempre la opción de salir de una inversión, convirtiéndola en plata si las cosas no funcionan. Si es un apartamento, puede venderlo; si es un activo, que sea líquido y fácilmente realizable en dinero, como acciones o bonos o fondos líquidos. No se encarte con cosas que no son líquidas y que tiene que salir a vender con un buen descuento, para ver si alguien se conmueve y le compra.
  3. Compre algo que usted pueda ver. Otro consejo de mi jefe, que aplica para propiedad raíz y negocios. Él siempre usa el ejemplo de una finca en Acacías, Meta. “¿Va usted a Acacías, Meta (un municipio petrolero y ganadero localizado al otro lado del país), cada ocho o quince días? Si no va, ¿por qué compró una finca allá? Compre una finca en Rionegro o Santa Fe de Antioquia, donde puede ir cada ocho días y ver cómo progresa”. Es su forma de ilustrar otro dicho viejo en nuestro refranero: “el ojo del amo engorda el ganado”. Si uno está presente en su inversión, y al menos la vigila, ésta tiende a crecer.
  4. Compre bueno de una vez. Otro consejo de mi jefe, que esta vez está secundado por mi papá. En circunstancias diferentes, cada uno desde su experiencia y en sus propias palabras, me dijeron lo mismo “nada de comprar cosas regulares, ni en obra gris, ni de segunda (si es el caso de la maquinaria) ni nada que se le parezca solamente porque el precio parece bueno”. El precio puede ser un mecanismo publicitario, y puede en ocasiones ser engañoso pues lleva a más gastos a largo plazo. Puede sonar como un consejo duro, porque implica un mayor esfuerzo financiero (especialmente si uno es joven) pero vale la pena porque se compra algo bueno de una vez, que dura más tiempo y puede valorizarse más.
  5. Asegúrelo, y entienda muy bien el seguro que adquiere. Este consejo es de Juan, el papá de mi mejor amiga, y otra voz de la que escucho consejos. Él es un defensor de los seguros, y me enseñó en una ocasión cómo sirven para el manejo de los riesgos. En el caso de un activo financiero, hay un seguro hasta por 20 millones con Fogafin; y en el caso de la propiedad raíz, los seguros se compran al momento de comprar la propiedad, y se renuevan anualmente. Ese gasto es sagrado, y es tan inevitable como los impuestos.
  6. Si va a comprar algo, asegúrese de que traiga todo el kit. Este es un consejo de mi papá. Cuando fui a comprar un apartamento, me dijo “Mija, no acepte ofertas que no incluyan esto: cuarto útil, por lo menos un parqueadero para carro, y que no estén en un edificio con ascensor” ¿por qué? Porque tener el kit completo de una inversión la valoriza. Ese es un consejo sabio. Después, en el caso de un apartamento, hay que salir a comprar ese tipo de agregados, el mercado (si existe) es inelástico y los precios tienden a ser monopólicos. Mejor, compre el kit completo de una vez. Después lo va a agradecer, pues es tranquilidad.
  7. Endéudese lo menos posible. De nuevo, este es un consejo de mi jefe y mi papá. Evite los intereses bancarios en la medida de lo posible; no porque los Bancos sean intrínsecamente malos, sino porque los intereses se llevan toda la caja al principio de una inversión; que –paradójicamente- es cuando más caja se necesita recuperar.
  8. Planee: este es un auto-consejo, que he aplicado en mi toma de decisiones. Conozca su presupuesto, conozca su caja, conozca cómo la puede afectar el hecho de tener esa inversión responsablemente a corto, mediano y largo plazo; cuánto tiempo (idealmente) necesita para recuperarla. Recuerde que “el que tiene para el whisky tiene para los hielos” (link), pero la vida tampoco es sólo papas y arroz, así que también conozca a qué gastos adicionales puede hacer frente.
This entry was published on December 13, 2017 at 9:04 am and is filed under Filosoraptor filosofando, Reflexiones Financieras. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “Mejor, que sea bueno

  1. Me ha gustado mucho esta entrada, suscribo completamente las palabras de tu jefe y las de tú padre. Saludos!

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