El Recluta

No sé si haya hablado aquí del Recluta. No recuerdo haberlo hecho. Este libro es el segundo perteneciente a mi Reto Lector de enero. Es muy querido para mí;  y también llegó a mis manos por intermedio de Nora y Lina.

Una noche, más o menos hace unos quince años, me invitaron a comer. Entre los invitados estaba Laury; quien era la peluquera de Nora y estaba preparando su regreso a Francia. No lo sabía, pero ella era una voraz lectora; y ambas coincidimos durante la comida en nuestro amor por Christian Jacq. Entre carne y postres hablamos (secuestramos la conversación) de las obras que habíamos leído, las que estaban en Colombia y sus futuras entregas; y en un momento de la comida, en que mencioné mi gusto por la literatura antioqueña, ella me preguntó si conocía El Recluta. Sorprendida (pues no estaba en mi radar) mencioné que no; a lo que ella respondió que era un libro muy hermoso y que me lo recomendaba.

Días después, Nora me entregó un pequeño libro que Laury me había dejado cuando fueron a despedirse. Se trataba de su edición de El Recluta:

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Es una edición especial, conmemorativa; lanzada por el IDEA y el Fondo Editorial de la Universidad EAFIT 98 años después del ejercicio literario original. Éste fue propuesto por el Periódico El Cascabel, y lo encuentran detallado debajo:

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Las plumas invitadas eran la crema y nata de la literatura antioqueña de ese momento; autores que hoy en día consideramos clásicos de aquel periodo convulso que fue el de la industrialización de Medellín. Cada uno debía aportar un cuento, al menos, con el tema en cuestión; ya que, en el fragor de la guerra civil, las directivas del periódico pensaban que, hablando del futuro, la moral general se levantaría. Pues Antioquia, a pesar de ser uno de los pocos departamentos en los que no hubo rebelión, campañas militares o batallas de dicho conflicto; sí aportó tropas y, por supuesto, dinero para sostener el esfuerzo de guerra.

La edición que llegó a mis manos recrea en sus 105 págians esa suntuosidad de la época; muy similar en su estilo al famoso gilded age de Nueva York: tiene grabados, podemos ver las fotos de los autores, las páginas están decoradas y la foto de la portada es “de un recluta original” en palabras de los proponentes del ejercicio:

 

Aunque los cuentos, efectivamente, tienen distintos argumentos, expresiones y recursos literarios, propios de cada autor, todos hacen del personaje central un hombre del campo; con madre y una joven esposa (o novia) e hijos pequeños que deja, con pesar de su alma, para ir a la guerra. Son temas, pues, la nostalgia del hogar y de la familia; el paisaje antioqueño y los contrastes tan fuertes entre la sociedad urbana y los campesinos en esa época, los que se abrieron espacio en la pluma de estos escritores de antología.

Es interesante ver cómo hay varios que tratan el tema de la degradación del alma humana; sea la del Recluta o la de la Esposa/Novia. Precisamente los cuentos más descarnados son los que tratan este tema; pues parece ser que había inquietud social por el comportamiento de los hombres al volver de la guerra, y la forma en que éste afectaría a la sociedad de su tiempo; y a las familias antioqueñas en particular. “¿Pequeñeces?” (escrito por Luis del Corral) fue el que más me conmovió al respecto. En él, el recluta Pedro (descrito como un modelo de virtud) se corrompe y se convierte en un alcohólico por un comportamiento aprendido en la guerra; al punto que, al regresar a su casa, termina de hundirse en el licor y en el juego hasta el punto de llevar a la miseria a su familia.

No obstante, aprecié mucho el humor y la ironía de “El Seudónimo de Dios” (escrito por Juanilla) y la increíble historia del enano negro que termina ascendido a coronel para sorpresa de todos, menos de su madre; quien siempre creyó en su valía. Otro cuento que me pareció interesante fue “A la plata” de Tomás Carrasquilla, tal vez el más famoso de todos los escritores citados. En él, Carrasquilla muestra la moral tan relativa de la que hacen gala algunas personas en la sociedad con respecto a la influencia del dinero en sus vidas, de una manera cómica, concisa y, por supuesto, recurriendo a diálogos coloquiales antioqueños; uno de los recursos narrativos que más le gustaban al autor.

Esta lectura, pues, fue el reencuentro con un viejo amigo, del viejo Medellín. De repente, me sentí como en otro tiempo…

This entry was published on February 12, 2018 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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