Trabajo personal

En mi caso, la culpa es de la crianza. Mi colegio era de los más severos y exigentes de la ciudad; e incluían en el currículo de primaria (desde los 7 hasta los 11 años) una materia que se llamaba Trabajo Personal, que homenajeo en el título de hoy. Ésta consistía, precisamente, en eso: tiempo en el que cada una de nosotras trabajaba sola en las guías o tareas que hubiera, o que quisiera adelantar o pulir.

Esta clase tenía intensidad en días variable; pero cuando estaba en el horario, siempre duraba 45 minutos. Las profesoras exigían que alrededor de 34 niñas de 7 años de edad se mantuvieran en perfecto silencio durante ese tiempo. Su frase estrella era que “una mosca tenía que sonar como un helicóptero”. De lo contrario, decían, el salón de clase se convertiría en un “mercado persa”:

Como todas las cosas introyectadas en la infancia temprana, la maña del silencio se me quedó; y me dura hasta el día de hoy, corregida y aumentada. Y digo lo último porque me gusta meditar y leer; actividades ambas para las que es recomendado –pero no obligatorio- el silencio.

El hábito ha trascendido hasta el trabajo. A pesar de que mi oficina es abierta (y de que me gusta que sea así, para estar disponible en el momento) me gusta desempeñarme en un ambiente de silencio; que necesito para concentrarme y trabajar a mi plena capacidad. Confieso que he llegado, incluso, al extremo de usar audífonos si estoy trabajando en un tema delicado y no quiero que nadie me interrumpa a no ser que sea estrictamente necesario.

No es que no me guste hablar. Disfruto –y mucho- cuando puedo conversar con alguien; especialmente si el tema no se agota o si ambas partes podemos aprender y disfrutar. Simplemente, siento que charlar (especialmente si son chismes de farándula o de desconocidos) no es muy compatible con un ambiente productivo de trabajo. Encuentro irritante y muy lesiva para mi atención, mi concentración y mi productividad esa cháchara incesante de algunas personas en sus escritorios.

No entiendo si es que no están cómodos con ellos mismos; o si no les enseñaron a valorar el silencio; o si, en definitiva, les faltó ir a Trabajo Personal.

This entry was published on March 9, 2018 at 9:00 am and is filed under Filosoraptor filosofando, Vida oficinera. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

One thought on “Trabajo personal

  1. Hablar por hablar….. típico en las oficinas:(

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