Cultura y oficina

Me quedé de una pieza cuando alguien me preguntó en la oficina acerca de qué escribía Rodolfo Llinás. Mejor dicho, casi me voy para atrás. Por más bien intencionada que fuera la pregunta (mal que bien, es una muestra de interés no solicitado en mis lecturas recientes), me sentí un poco acorralada; y no fui capaz de formular una respuesta de reina que estuviera a la altura de la situación. “Rodolfo Llinás no es un escritor. Es un neurocientífico, y el libro del que hablo es una biografía escrita por alguien más”, alcancé a aducir, sorprendida, mientras volvía al trabajo.

¿Qué habría podido responder en esa situación? ¿Cómo explicar sin hacer que quien me preguntaba amablemente se sintiera ofendido o sintiera que estaba descalificando su pregunta?

Desgraciadamente, la escena –para quienes leemos- es común. Ya me ha pasado varias veces (la que refiero es la última); y todas coinciden con la sensación de sorpresa, preocupación por los sentimientos de la otra persona y, finalmente, desinfle que llegan a instilar. Para mí es sorprendente ver cómo es de inculta la gente. Y, más grave que eso, cómo les falta curiosidad.

En mi caso personal, ser culto no es muy distinto a ser curioso. El conocimiento de un tema surge de dos variables, a mi entender: en primer lugar, tengo la humildad de reconocer que no sé de un tema; y que me gustaría saber. En segundo lugar, tengo la paciencia para buscar y seleccionar información relacionada con ese tema; con el fin de suplir el vacío que identifiqué. Ya está. Eso es la cultura: un ejercicio, casi tan largo como la vida misma, de ingatigable curiosidad.

Extrapolando a la oficina, me inclinaría a pensar que este tipo de falta de curiosidad puede dejar entrever un carácter que no busca soluciones por sí mismo. Falta de recursividad; o de plano, gente que quiere que le resuelvan los problemas, o le entreguen soluciones en bandeja…para poder descalificarlas con libertad.  Siempre he creído que es saludable algo de curiosidad; y que es un valor agregado para cualquier persona en el mercado laboral: por lo menos, está dispuesto a tomar la iniciativa, y a formular la primera pregunta.

Curiosidad

This entry was published on March 16, 2018 at 9:00 am and is filed under Filosoraptor filosofando, Reflexiones Financieras. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

One thought on “Cultura y oficina

  1. Lo que natura no da……..:)

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