Acerca de los Matasanos

Mi primer reto de este mes fue leer un libro prestado. Por eso le pedí a mi hermano que me prestara “El siglo de los Cirujanos”, de Jürgen Thorwald. Él, a su vez, lo había recibido como regalo de cumpleaños… de parte mía. Así que fue un poco como completar el ciclo con este libro.

El autor tiene un nombre muy alemán; y lo es. Pero también es el nieto de uno de los grandes cirujanos que hubo en los Estados Unidos en el siglo XIX: Henry Stephen Hartmann. A través de este libro, Thorwald cede la voz a su abuelo (cuyos papeles heredó), para que él cuente en primera persona los acontecimientos (pensados muchas veces como milagros, por lo exponencial del avance que representaron) que tuvo la oportunidad de vivir; pues fue contemporáneo de la época de mayores avances técnicos, médicos y quirúrgicos de la cirugía.

De forma amena, Hartmann nos lleva en un recorrido que comienza por sus años de estudiante en Harvard; cuando asistió a las primeras demostraciones de la anestesia en la entonces llamada, muy literal y arquitectónicamente “arena de operaciones”. Y de Boston, vamos a Edimburgo, Londres, París, Viena, Berlín y a las profundidades de Alemania; todos los lugares en el Viejo Mundo y en el Nuevo adonde hubiera acontecido un avance significativo en Cirugía.

A lo largo del libro, quise más de una vez golpearme la cabeza (y golpear la de los médicos) y decirles, “¡…pero si es obvio…!”; pero si uno después recuerda que estos pioneros peleaban contra organismos que, literalmente, no podían ver; que todavía no se había descubierto la célula en biología; y que encima antes literalmente no existían prácticas que hoy consideramos como obvias, no podemos menos que admirarse ante el tamaño de la gesta por vencer no solamente la enfermedad –el enemigo más obvio- sino también el miedo, el prejuicio y la ignorancia; verdaderos verdugos de la Humanidad.

 Lavarse las manos, por ejemplo (práctica que tiene su propio día mundial –link), suscitó muchísimas resistencia por parte de cirujanos y estudiantes; y el beneficio sobre las tasas de mortandad de los hospitales que tiene el lavado de los instrumentos quirúrgicos después de usarlos con cada paciente tuvo que ser demostrado de forma estadística para ser implementado por los diferentes hospitales de Austria.

Y creo que en eso consistió una de las moralejas del libro: los grandes avances siempre llegan por el sentido común, por la observación, por cuestionar siempre las prácticas establecidas y por tener la humildad suficiente de buscar cómo mejorarlas, y la voluntad para persistir en ellas.

Otra cosa que me dejó en shock fue saber que el pus era considerado un signo de mejoría entre los médicos y los pacientes sometidos a cirugía, cuando es justo lo contrario…pero si tomamos en cuenta la inmensa (y perversa) influencia que tuvo Hipócrates con sus miasmas y sus vapores hasta demasiado bien entrado el siglo XIX sobre los médicos a nivel mundial, comprendemos entonces la importancia de la implementación del método científico en la medicina, por encima de la especulación filosófica…aunque también desvela los debates tan fuertes que hubo para que esto se implementara.

El libro es una muestra de los beneficios del efecto cascada; ya que a lo largo del mismo, el autor y su abuelo muestran cómo un descubrimiento lleva a otro, y luego a otro más ; hasta aclarar el panorama de procedimientos completos, como la anestesia. También muestra otros lados más entrañables de la medicina: el del colegaje (pues el autor era recibido siempre de forma amable por los cirujanos autores de los descubrimientos, e hizo amigos alrededor del mundo) y el de la difusión de los aportes científicos lo largo del mundo, a pesar de las incipientes comunicaciones de la época. Ambos rasgos de la profesión que llegan hasta hoy.

Salvando las distancias y los océanos, las revistas de Medicina llegaban hasta sus destinatarios. Compartían los trabajos y los debates que se estaban llevando a cabo; así como

La otra cara es la más fea; y es acerca de la Humana condición de quienes llevaron grandes avances a la Humanidad. No importa qué tan altruista sea el propósito de algo; el ser humano siempre será egoísta. Leer algunos apartes del libro me permitió ver luchas enconadas por patentes; intentos egoístas de patentar prácticas para beneficio de los pacientes de un solo médico o un solo hospital; y sobre todo un deseo malsano de gloria y de pasar a la Historia, incluso a costa de las vidas de quienes no habrían podido acceder a los mismos.

Un libro vibrante, de buen ritmo y muy amena narrativa; diferenciado por el punto de vista del testigo (que siente y piensa) y no del estudioso, que analiza y pondera. Un cubrimiento detallado y agradable del momento preciso en el tiempo en que los cirujanos dejaron de ser lo que popularmente se conoce como “matasanos” para pasar a ser científicos.

This entry was published on May 7, 2018 at 9:00 am. It’s filed under Lectura, Reflexiones Lectoras and tagged , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

One thought on “Acerca de los Matasanos

  1. Me encantaría leerlo :=

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