María, o Crepúsculo en el Valle del Cauca

Como les conté, María es un libro inevitable para cualquier estudiante colombiano. Cualquiera, menos yo; pues un buen día, en el colegio, Magda (la profe de español) nos dijo que en el plan de lectura de ese año estaban “María”, “El Periquillo Sarniento” y “El Alférez”. A continuación, acotó que ella iba a dejar a nuestra discreción la elección de los libros que leería cada una en el año pues, nos dijo, ella estaba mucho más interesada en que, en efecto, leyéramos y disfrutáramos lo que estábamos haciendo que en ponernos a llenar guías y a cumplir porque sí. Esa práctica implicaba el riesgo de que le cogiéramos pereza a la lectura por la existencia de la obligación. Así pues, para mi alivio, bye-bye María…hasta hoy.

En honor a esa escapada por los pelos en clase de español hace ya casi 20 años, decidí no hacerle más el quite al incombustible libro de Jorge Isaacs. Éste ha sido tan trascendental a lo largo de la historia del país, que incluso fue honrado en el billete de 50 mil pesos del viejo cono monetario:

 

También, en un giro sorprendente de los acontecimientos (como nos muestra la BBC en este artículo), el libro y sus paisajes motivaron el comienzo de la migración japonesa a un país que, históricamente, siempre ha mirado más hacia el Norte que en cualquier otra dirección; y que apenas se está despertando de esta especie de sueño histórico que propició un aislamiento de siglos.

Así que aquí vamos:

*Toma aire*

Como fue el caso de Emma, leer María no me sirvió para dejar de lado mis prejuicios sobre la obra. Antes los reafirmó, ya sobre la base de la experiencia de lectura. Tanto romanticismo, para empezar, casi me daña el páncreas. Lo siento, pero yo suelo tomar las cosas con algo de sal, y tanta azúcar es algo a lo que no estoy acostumbrada. Este libro sólo es superado por Corín Tellado en cuanto a niveles de azúcar en la sangre.

Las suntuosas descripciones del valle del Cauca y sus paisajes (que son sublimes), los bambucos y las alusiones a la Colonización Antioqueña en el norte del Valle del Cauca; así como los paisajes salvajes del Chocó que se describen al final, esconden una trama francamente superficial que idealiza la vida de hacienda colombiana mientras relativiza fenómenos más oscuros, como el incesto y la esclavitud en Colombia; y que no narra otra cosa que la historia de un enamoramiento que, con la óptica de hoy en día, sería tachado de inmaduro y caprichoso. La percepción la realza la actitud de Efraín y María a lo largo de su romance. No sólo es la típica de una novela romántica; sino que en su individualismo, no tienen inconveniente en aislarse de sus propios familiares. Son como esos novios absorbentes que no tienen vida propia y sólo son sujetos juntos; y terminan eventualmente molestando a los que los conocen por esto.

Además, no entiendo por qué pretenden hacer ver el amor como algo trágico. Hablando en términos personales, tanto drama cansa. El mejor amor es el tranquilo; no esas cosas épicas más dignas de una telenovela de Thalía que de la vida de pareja. Pero eso es lo que yo (romántica empedernida) opino…

Ahora, es interesante (aunque bastante trillado) el uso que Isaacs hace de los símbolos a lo largo del libro. Los pájaros negros, como malos presagios; las flores, como la vida de María o lo efímero del amor que se vivieron. Si bien es divertido encontrarlos (frente al tedio que representa la lectura del libro, que gracias a Dios toma poco), es un ejercicio no sólo bastante académico sino carente de sutileza; porque si los encuentro yo lo hace cualquiera.

Conclusión: para mí fue más provechoso leer Crepúsculo. Para leer de amoríos adolescentes, mejor leo uno donde haya vampiros o al menos alguito de acción.

Conclusión 2: hay autores infinitamente mejores en Colombia que Jorge Isaacs. Busquen, queridos profesores; que con toda seguridad, encuentran; y actualicen ese Plan de Lectura porque…

Conclusión 3: el libro es anacrónico. Como dijo mi hermano a sus 15 años (cuando le llegó el turno de leerlo), “ese man –o sea Efraín- era marica. ¿Se iba con María al río, y nada de nada? ¿Ni un besito?”.

Sabio hermano mío.

This entry was published on June 4, 2018 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

One thought on “María, o Crepúsculo en el Valle del Cauca

  1. 😂😂😂 pobre Isaacs, debe estar revolcándose en la tumba🤪🤪

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