La amada prima.

Dos veces al año, en junio o en diciembre, nos visita la prima. Y no se enreden; no nos referimos a una pariente que esté de viaje: nos referimos a las primas de servicios que recibimos los empleados colombianos.

Fueron concebidas originalmente como una participación en las utilidades de las empresas. Y aunque evolucionaron y forman parte integral del paquete de prestaciones sociales colombianas (es decir, no están atadas a que haya o no utilidades), así se mantienen en el sector privado (donde también se usan como un incentivo a ciertos comportamientos). En el sector público evolucionaron hasta convertirse en algo así como un “pago por molestias”, incluidos en los pliegos de peticiones de los sindicatos. Conocí, por ejemplo, el caso de los empleados de una compañía municipal, que recibían “prima por calor”; porque operaban en pleno centro de la ciudad. Juzgue usted…

Volviendo al tema, para un empleado colombiano la prima de servicios (que es la prima, para efectos de este artículo) puede representar varias cosas; pero esto depende de lo ordenado que sea en sus finanzas personales:

  • Un incentivo financiero, para ahorrar e invertir o destinar a créditos de vivienda, si es juicioso.
  • Un ingreso adicional que ya tiene destinación fija: vacaciones familiares, mejora en vivienda, pago de útiles escolares, regalos o pago de predial; y que por lo tanto sirve para no descuadrar el presupuesto mensual familiar con gastos estacionales.
  • Dinero que viene y se va, pues ya lo debe todo.

Desgraciadamente, el tercer grupo es el más numeroso de todos. Y todos, no importa el rango salarial o el caro que tengamos; todos hemos llegado a estar ahí, así sea temporalmente. Sean honestos con ustedes mismos. Lo importantes es no quedarse ahí; y que esta situación no se convierta en una práctica constante. Ya corresponde a cada uno establecer su presupuesto de operación, revisar cómo maneja sus flujos de caja y sus gastos hormiga; y (sobre todo) seguir juiciosamente un comportamiento financiero pues, como decía una de mis abuelas: de la casa la ruina entra por la cocina.

This entry was published on June 15, 2018 at 9:00 am and is filed under Reflexiones Financieras. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “La amada prima.

  1. Vos por lo menos recibís prima, yo debo pagar la prima de Patricia y no recibo nada 😦

  2. Se podría decir que con esos tres “bullet points” has ejemplificado a la perfección la vida de muchas personas, especialmente personas jóvenes con trabajo y que además empiezan a vivir de forma independiente. Me ha gustado mucho la entrada, saludos!

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