Comer solo en la oficina

Siempre he creído que comer solo en la oficina es peor que comer solo en el colegio. Si comes solo en la oficina es porque, de una manera clara y expresa, los demás no quieren comer ni compartir contigo.

Y paso a explicar algo que parece clamar a gritos un “gracias, Faryd”. Mi argumento va por el lado de que, a diferencia de los niños y adolescentes, los adultos son personas que naturalmente buscan que no haya roces y buscan no excluir a nadie; porque, en el contexto del trabajo, todos remamos para el mismo lado.

Por interés, por condicionamiento social, por sentido de pertenencia con la empresa, por genuino aprecio por los compañeros y por su ambiente de trabajo; por madurez. Por lo que quieran. Generalmente, los compañeros de trabajo (a no ser que se turnen la salida a almorzar) comen juntos, si no salen a comer a su casa o tienen alguna diligencia que cumplir. Sea que almuercen juntos en una plazoleta de comidas o algún “restaurante ejecutivo” cercano; sea que calienten juntos sus cocas; o que coman en un espacio facilitado por su empresa. Comen, cuentan chistes, se distienden, descansan y luego vuelven a trabajar por la tarde.

Eso es algo que ayuda al bienestar personal en la oficina. A la creación de vínculos significativos entre colegas; y hasta a la salud personal. Incluso yo, que me considero una persona más bien adusta, he sacado partido de esto cuando he almorzado en la oficina; y he disfrutado de la compañía de mis colegas y de todas las ocurrencias que pueden pasar a la hora del almuerzo.

Precisamente al ser un espacio de bienestar, salud y disfrute, es que digo que hay que preocuparse cuando la gente empiece a almorzar sin uno. Las personas comparten ese momento (casi de intimidad) con quienes aprecian; y si ese no es el caso, usted no parece estar en el equipo.

This entry was published on September 21, 2018 at 9:00 am and is filed under Reflexiones Lectoras, Vida oficinera. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “Comer solo en la oficina

  1. Es la muy cierto, a la hora del almuerzo compartido en la oficina, conoces realmente a las personas, pues dejan de ser el compañero de oficina, para actuar como cualquier persona, sabes qué le gusta comer, habla de su familia, de su novio(a), de lo que hace el fin de semana……

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