Cultura general en la oficina

Quiero continuar con lo que parece ser una serie dedicada a la cultura en el trabajo, dedicando este post a la famosa “cultura general”. Hace poco estábamos en una reunión y comenzamos a hablar acerca de nuestras películas favoritas mientras entrábamos en materia. Las elecciones fueron las siguientes:

  • Miss Sloane (acerca de la Lobbysta Sloane)
  • Gran Torino
  • Eye in the Sky
  • Kramer vs. Kramer
  • Elizabeth: Golden age

…y…

  • Titanic

Dicho por la misma persona que me preguntó si Rodolfo Llinás era un escritor.

Dejando aparte cualquier cosa que pudiera pensar al respecto antes de hoy, tengo que confesar que me sentí mal. No por su elección (para los gustos se hacen los colores, al fin y al cabo) sino porque vi cómo el lenguaje corporal de esta persona reveló sus sentimientos en ese momento. Comenzó a hablar en voz baja, se encorvó y se encogió físicamente en su asiento. Estaba apenada.

Buscando agilizar la reunión cambié al orden del día original; pero el comportamiento fue evidente para todos y, de alguna manera, quedé rumiándolo el resto de la jornada. Así supe que se había gestado una reflexión.

Porque quien dice que la cultura general en la oficina está sobrevalorada o no es necesaria para producir se equivoca de medio a medio. La cultura general construye identidad; tanto identidad propia, como grupal. La cultura general proporciona cohesión y sentido de la Historia a la sociedad. También da categoría y profundidad a los debates; porque los seres humanos debatimos desde lo que somos (nuestra identidad) y lo que sabemos. Y si somos seres vacíos entonces, ¿desde dónde debatimos?

 La cultura general y todo lo que implica también hace que los seres humanos analicemos y reflexionemos. Que seamos capaces de tomar decisiones complejas, de proyectar y de analizar información con un contexto y unas características dadas. Leyendo, aprendemos a detectar juegos de palabras; a incluir variables dentro de sistemas y a pensar cómo pueden inferir con un resultado final.

La cultura general nos proporciona sensibilidad. La posibilidad de conmoverse frente a los ejemplos de la variedad de expresiones del genio humano nos permite comprender la grandeza y la complejidad de nuestra especie; y nos enseña el respeto hacia la diferencia que puede existir entre todas ellas. Aprendemos a apreciar sin jerarquizar o clasificar.

La cultura general nos hace, pues, más humanos; como individuos y como especie. Aprendemos a ponderar, a reflexionar, a cuestionar, a comprender, a aceptar y a tolerar. Y todo eso se logra a través de la cultura. Así que la próxima vez que tengan la oportunidad, vean esa película. Lean ese libro. Escuchen esa música o tengan esa conversación sobre el tema que los apasiona o del que quieren aprender más. Eso los hará mejores humanos…y desde esa Humanidad podrán crecer como profesionales.

This entry was published on December 28, 2018 at 9:00 am and is filed under Reflexiones Financieras, Vida oficinera. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

One thought on “Cultura general en la oficina

  1. 😦 Nadie da de lo que no tiene 😦

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