El revuelo aquel con Marie Kondo, y cuándo organizar nuestros amados libros

Hace poco, hubo un revuelo en redes sociales -de esos que suelen hacerse periódicamente- con respecto a unas declaraciones de la gurú del orden Marie Kondo. En el documental, que salió al aire en Netflix, decía que “no debía haber más de 30 libros en una casa”. Armó una buena; pues, de todos lados, salieron lectores y espectadores heridos, indignados, sorprendidos e, incluso, algo decepcionados con el método KonMari.

En mi opinión, estaban un poco pasados; y empiezo a listar los motivos:

1): El método KonMari busca ser lo más minimalista posible. Si filosóficamente partes de la base de que “menos es más”, pues ese menos debe aplicar para todos y todo. Creo que ya conocemos el agua que nos moja. Ahí, pues, ni modo de enojarse: cada quien se rasca las pulgas como mejor le quede. Evidentemente, ese método no a todos nos queda.

2): La señora propone un método. No es una ordenanza de obligatorio cumplimiento; ni estás obligado a adoptarlo al 100% si es lo que quieres hacer. Quien quiera hacerlo así que lo haga; pero pecaríamos de inflexibles si adoptamos algo incluso contra nuestros propios deseos. Cada quien debe tomar lo que le conviene, según su criterio, y lo aplica de la manera que vea más conveniente para mejorar su propia calidad de vida. No veo ninguna contradicción en tener un closet como el de Kondo; pero una biblioteca como la de la Bestia. Es el criterio de una persona que pone unas prioridades sobre otras.

3): Comprendo que muchas de las reacciones tienen origen al contrastar los bajos índices de lectura con declaraciones hechas por figuras públicas respecto a la lectura o (como la que hizo la señora Kondo) respecto a la cantidad de libros que poseemos. Es cierto que hay un grave déficit en el disfrute de la lectura y la cultura como actividades humanas; pero usar una figura pública -que paradójicamente escribe libros- como chivo expiatorio es como echarle la culpa al sofá, como decimos en Colombia.

Personalmente, (respiren profundo, puristas) suelo depurar mis libros con una cierta frecuencia. Para facilitármelo, los he catalogado en estas categorías:

  • El core. Son libros que me marcaron, me conmovieron o me formaron. Libros que siento muy cercanos a mi alma. Esos libros no salen de mi biblioteca ni en préstamo; sólo se pueden leer en mi casa. Así que, en consecuencia, menos todavía se regalan o depuran. Afortunadamente, son poquitos (caben en una estantería).
  • Los bonitos. Ediciones especiales, ilustradas; de lujo, o primeras ediciones. Esos, por supuesto, tampoco salen. Son un poco el ornato de la biblioteca y una alegría de ver y de releer. También son poquitos.
  • Los bacanos: libros que disfruto leer y releer. Series, autores (como Saramago, para quien hay altar) o temas que me fascinan. Esos tampoco salen.
  • Los opcionales. Estos libros son buenos; por algo los compré. Disfruté leerlos; pero no me atraparon como los libros de las primeras tres categorías. Cuando depuro (más o menos cada dos años; o cada que hay una campaña para donar a las prisiones), o cuando hay trueque suelen ser los que primero viajan.

No veo que exista relación entre Marie Kondo y los índices de lectura alrededor del mundo; que, casi en todas partes del mundo salvo Islandia, son preocupantes. Así que el problema somos nosotros, que no leemos o que nos aperezamos o que tenemos otras prioridades; no Kondo. Kondo simplemente dice cómo organizar; nosotros escogemos libremente qué hacer.

Para que se diviertan, les dejo a continuación un par de enlaces con los memes y Tweets acerca del debate:

Elite Daily

Vice

También les comparto este artículo, por si quieren comenzar con su propia depuración de libros.

This entry was published on January 23, 2019 at 9:00 am and is filed under Reflexiones Lectoras. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “El revuelo aquel con Marie Kondo, y cuándo organizar nuestros amados libros

  1. Me parece que puedo llegar a entender las declaraciones de Kondo sobre este tema, especialmente porque soy usuario “activo” de la biblioteca municipal, y gracias a estas instituciones uno to tiene porque almacenar todo lo que lee.
    Sin embargo, tengo que confesar que soy más fiel a las declaraciones del escritor Arturo Pérez-Reverte, que hace unos días decía que “Una biblioteca personal no es una acumulación de libros leídos, sino de compañía, refugio y proyecto de futuro”.
    Saludos y una entrada muy interesante que da lugar a muchas opiniones!

    Te dejo enlace a la entrevista completa con Rverte por si quieres leerla,
    https://xlsemanal.abc.es/firmas/20190120/perez-reverte-policias-detectives-asesinos.html

    • Yo también puedo llegar a entender a Kondo: uno no tiene que guardar todo lo que compra (lo que arroja como moraleja que hay que comprar de forma inteligente); y menos todavía obligarse a vivir en el desorden como resultado de eso. Pero, sin llegar a minimalismos extremos, soy cercana a la posición de Pérez-Reverte. Si uno no puede refugiarse en su biblioteca cuando los tiempos son duros, ¿dónde va a ir?
      Saludos, y muchas gracias por incluirme el link! Lo leeré 🙂

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