Canto VI

Para esta ocasión, decidí que le iba a leer el Canto a mi perro. Así que, con Oli como auditorio, comencé mi lectura; con el ánimo de no parar hasta haber terminado el Canto, para no fragmentar las ideas.

Resultó ser un excelente recurso; y creo que voy a seguir utilizándolo por lo que resta de los retos; ya que no sólo resultó una experiencia agradable, sino que leer el Canto en voz alta permite retener más detalles y hacer más completa la experiencia de lectura. Creo, sin duda, que la obra de Homero fue hecha para ser disfrutada.

Hemos regresado a Grecia; y los combates (por supuesto) continúan. En medio de la batalla, Menelao aprehende a un troyano. Éste le convence de ofrecer rescate por él; pero Agamenón lo regaña y le dice que ellos no toman prisioneros. Así que Agamenón hiere al troyano, y dejan su cadáver en el suelo.

En otra parte de la batalla, un griego y un troyano se dan cuenta de que sus ancestros tuvieron un pacto de hospitalidad; lo que, por su código de honor, los involucra. Son, entonces, una especie de parientes. Decidiendo hacer un alto, cambian sus armaduras y salen del combate.

En esta batalla, a los griegos les está yendo más que bien; por lo que uno de los sacerdotes troyanos sugiere a Héctor que vaya a su casa, y le pida a su madre, su hermana (y a todas las mujeres de Troya) que vayan al templo de Atenea y le ofrezcan sacrificios por su misericordia (sí, cómo ño. La misma Atenea que los quiere fumigar); así que el héroe aprovecha para ir a ver a su familia.

Allá, se encuentra con Paris y Helena, en una habitación. Y, por supuesto, regaña a Paris por estar en casita en lugar de estar con los demás hombres, combatiendo. Paris le pide que lo espere, se pone la armadura; para salir juntos. A decir verdad, Paris sólo me ha parecido carilindo y poco útil hasta este momento. Parece como si todos estuvieran pagando los platos rotos de la metedura de pata con Helena.

Pero Héctor quiere ver a su esposa. La va a buscar y no la encuentra. Le dicen que Andrómaca está cerca a las murallas; y hacia allá se encamina. Finalmente, pueden verse cerca a las puertas de la ciudad; pues su mujer está viendo con su hijo el combate, de lejos, temiendo lo peor.

Héctor no es que la tranquilice mucho. Le dice que, efectivamente, va a morir; como muchos troyanos que defienden en ese momento la ciudad. Y que ella corre el riesgo de convertirse en esclava, pues están llevando las de perder. Andrómaca le suplica que se quede; pero para Héctor eso es un deshonor. Así que se despide, se encuentra con Paris, y se van al combate.

This entry was published on February 20, 2019 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

3 thoughts on “Canto VI

  1. Tienes razon, Paris solo era el chacho, el tumbalocas de la época, no le gustaba luchar.

  2. Hola Manizito, quiero informarte que te he nominado para los premios Liebster Awards que buscan promover los nuevos y pequeños blogueros. Para aceptar la nominación, sigue este link y responde las preguntas que allí te hago.

    https://viajayvive.blog/2019/02/21/liebster-awards/#more-4612

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