Mientras tanto, en la Hélade (Parte II)

…por eso, en el Canto XV, cuando Zeus se despierta del letargo y se da cuenta de que Hera aprovechó para dar ventaja a los suyos, se enoja; llama a Iris y Apolo, les manda a través de ellos ánimo a los troyanos y, para su desgracia, al mismo tiempo predice la cadena de eventos que llevan a la destrucción de la ciudad.

Pero es que el resto del Olimpo se encuentra también revolucionado. Ares está de luto por su hijo Ascáfalo; Atenea quiere venganza; y Apolo e Iris se dedican a hacer de mensajeros. Y uno de los mensajes más importantes que transmiten es aquel en que piden a Poseidón que deje de hacerle barra a los griegos y, por favor, se retire de los combates…a lo que el dios se resiste.

Entre tanto, Apolo da alientos a Héctor; que parece estar muy recuperado, porque sale a combatir. En este momento del combate, se dedica a perseguir a los aqueos que huyen a las naves. Mata a unos, espanta a otros; y, junto con Apolo siembran el terror entre el bando aqueo y llenando de moral a los troyanos. Éstos piensan que si destruyen el muro, destruyen el ejército; por lo que se prestan a acometer.

Pasemos a Patroclo. Eurípilo le cuenta una desgracia; y éste sale directo a contársela a su amigo Aquiles y a pedirle ayuda, mientras los combates siguen a su alrededor y, eventualmente, los aqueos se retiran defendiendo sus naves del fuego que quiere iniciar Héctor.

En el Canto XVI, el foco comienza puesto en Aquiles y Patroclo. El segundo le presta las armas al primero; pero le pide muy encarecidamente que por favor no se exponga más de lo necesario.

Ya los troyanos quemaron la primera nave, y en verdad la cosa no pinta nada bien. Se reúnen todos los héroes, hacen libaciones y rezos; y salen a pelear.

Patroclo, disfrazado de Aquiles, asusta a varios; y logra detener el incendio de una nave. Pero los combates empiezan, ya en serio…

…y comienzan los dos bandos a matarse entre sí. Otra vez. Uno de los hijos de Zeus, Sarpedón, muere a manos de Patroclo y su cuerpo es recuperado. Pero no cuentan los demás con la misma suerte. Patroclo los persigue hasta las murallas de la ciudad; y sólo la intervención divina evita que las escale.

Patroclo resiste de nuevo el ataque de Héctor; pero éste ataca de nuevo, le mata al conductor del carro y, finalmente (con Patroclo aterrorizado por Apolo), lo mata tras haberlo herido primero Eufrobio; y el canto termina con Héctor dando la orden de secuestrar el carro de Aquiles.

Esta muerte, si bien es muerte de héroe, no implica un alto en los combates. Bien nos lo dice el Canto XVII, que empieza bañado en sangre troyana. Menelao está haciendo de las suyas, pero a Héctor –que se robó las armas de Aquiles- lo aconseja Apolo por el camino de la prudencia.

Su instinto puede más; y vuelve al campo a arengar a los suyos y robarse el cuerpo de Patroclo para vejarlo. Los griegos y los troyanos pelean por el cadáver. Zeus devuelve el vigor a los caballos de Aquiles –que están secuestrados junto con el carro- y los llevan al combate del lado troyano; mientras varios héroes griegos tratan de robarse el carro de regreso.

Es una de las horas bajas para la moral de los aqueos. Menelao, entonces, implora fuerzas a Atenea y, en medio del combate, toma la decisión de encargarse de avisar a Aquiles que su amigo estaba muerto; que no han recibido sino varilla de parte de los troyanos; y que la moral de la tropa está baja.

El Canto termina con Menelao y Merión que van a recstaar el cadáver de Patroclo llevándoselo por entre las naves sin que nadie lo vea…

This entry was published on May 1, 2019 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “Mientras tanto, en la Hélade (Parte II)

  1. Tengo que confesar que me están encantado todas estas entradas sobre La Iliada, de verdad que me estoy empezando a plantearme la opción de hacerme con un ejemplar; recuerdo haber visto una película en el Instituto cuando tenía 12 o 13 años, pero el libro de Homero parece incluso algo más. Saludos y gran entrada!

    • Muchísimas gracias! Yo tampoco pensé gran cosa cuando lo leí; pero hacerlo así (de a poquiticos) me ha servido mucho para ver el culebrón que montó Homero con esta guerra! Saludos y nos leemos!

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