Snobs

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No sé si hayan llevado bien mis cuentas; pero me había saltado uno de los libros de mi RetoLector. Para esta semana, leí un libro que fuera la primera obra del autor, lo que me llevó a un libro que había intentado…

…intentado…

…intentado…

…intentado…

…y vuelto a intentar leer; pero -nunca supe bien porqué- me daba en la cabeza y lo cerraba, tras haber leído las primera páginas. Nunca pasé del primer capítulo.

Pero, como he dicho en algunas ocasiones, no todos los libros sirven para todas las épocas: uno como ser humano y como lector debe también evolucionar y crecer; y, muy seguramente, este debe haber sido uno de esos casos. Una buena lectura, como un buen plato, se toma su tiempo en hacerse. Y éste, me temo, pueden ser años…

En fin, volviendo al tema; simplemente quería resaltar que la espera para poder leer y comprender este libro (incluyendo una penosa aceptación de la existencia del sistema de clases sociales que también existe en mi país, y varias reflexiones sobre éste a lo largo de la lectura, y en los años anteriores a ésta) ha valido la pena.

En una historia que perfectamente puede hacerse pasar por un claroscuro colgado en cualquiera de las salas de las mansiones que tan bien describe, Fellowes hace un retrato del alma. Del dolor de no pertenecer. Del deseo de ser aceptado. Casi permite concluir, tras leer su libro, que el snobismo surge de un profundo y descarnado deseo de aceptación; de una inseguridad latente sobre la propia valía y, por supuesto, de la necesidad de aprobación por parte de esa misma sociedad.

Es un libro que me cuestionó mucho, y que me permitió reconocer muchas actitudes sociales que puedo ver, incluso, en mi ciudad. Porque está bien que estamos en América y no hay una clase noble; pero las aristocracia, en su concepto original, no deja de existir. Eso por seguro. Así que este libro arroja más luz de la que mucho americanos, incluso, podrían admitir.

Es cierto que la prosa de Fellowes es un poco lenta; tal vez eso haga que los capítulos iniciales sean duros. Pero que la talanquera no los desanime: una vez la historia se va moviendo, y que uno se va involucrando como lector, se vuelve casi imposible soltar el libro. Los personajes están muy bien construidos (si bien yo le habría dado algo más de color al personaje de Eric, que arriesga convertirse en una caricatura de sí mismo), la trama y las emociones humanas que contiene también; la ambientación ni se diga (ejem, Downton Abbey, ejem….coff, coff…), y la reflexión que plantea, muy a punto para una época como la nuestra, en que ambos sistemas coexisten hasta el punto de que el primero, el mencionado por Fellowes, es tan dado por sentado que es casi invisible a los ojos de la sociedad.

This entry was published on July 31, 2019 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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