El puerto de las Tormentas

9789870418818

Esta es la segunda parte de El Cuarto Arcano. Escribo el subtítulo para así diferenciarlo de la primera, que leí como Reto al principio del año. Y como esta vez mi RetoLector me pide leer un libro que tenga “un signo zodiacal o un término astrológico en el título”, pues aproveché no sólo la continuación de las aventuras de Melody y esposo, sino el apodo con el que se refieren en el prostíbulo a Blackraven: el Cuarto Arcano, el Emperador. Correspondiente, según la sabiduría popular, a un hombre de gran magnetismo y capacidades.

Y ese, en el libro, no es otro que Roger Blackraven. Capitán Black; Conde de Stoneville; sobrino ilegítimo de Carlos IV de España; primo de Luis XVII y MaTeresa de Francia (a quienes, en esta segunda parte, deja viviendo una vida tranquila en un exilio dorado en Brasil tras un susto en Buenos Aires) y, por último -aunque no menos importante- el Escorpión Negro, espía y asesino inglés perseguido por el mismo Fouché, con la ayuda de LaCobra, un sicario de altos vuelos, tan profesional como el mismo Escorpión; quien ya había anticipado, cerca al final del primer libro, que sería necesaria una salida final de su alter ego para dejar, de una vez por todas, el camino libre para que el Conde de Stoneville pueda vivir en paz con Melody/Isaura.

Las páginas se van rápido en esta novela de aventuras, donde se hace un zoom en la figura del Conde y en sus actividades de espía, agente doble, hombre de negocios y, tras bambalinas, agente independentista en lo que sería Argentina.

Conocemos a nuevos personajes -Amy Bodrugan, Galo Bandor, el Duque de Guermaux- nos reencontramos con los que venían, como Malagrida, Babá, Somar, O’Maley y Valdez e Inclán. Vemos los entretelones de la independencia de Argentina, conocemos a varios próceres del sur; continuamos con las tensiones entre esclavistas y abolicionistas; y vemos cómo, poco a poquito, se va industrializando esta parte de América.

También vemos algo de la alta política europea de esa época; ya que entra en escena, incluso, Napoleón. Pero, sobre todo, llegamos justo a tiempo para el enfrentamiento final. Porque, sí, hay un enfrentamiento final entre la Cobra y el Escorpión Negro. Y es de antología; por el ingenio al que recurren ambas partes para vencer en el duelo.

Insisto; esto es una novela de aventuras. Hay que disfrutarla como tal; aprovechar su narrativa amena y el vocabulario ágil, la multiplicidad de ambientes que describe o las tramas de intriga que despliega tan excelentemente.

This entry was published on September 23, 2019 at 9:00 am. It’s filed under Lectura and tagged . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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