Cancel Culture

Sé que Cancel Culture significa algo bastante distinto (y Dios sabe que es algo que hay que combatir y para lo cual ayudaría bastante el Factfulness), pero por su nombre tan sonoro, quería que fuera el título de esta entrada; ya que la quiero dedicar a las gestiones de cancelación con las diferentes aerolíneas y hoteles de este viaje.

Todo comenzó con una conversación con mi papá. Al ver el epicentro de la pandemia moverse de Europa a América, o sea de donde pensábamos viajar hacia donde vivimos (y en particular hacia el Estado de la Florida), tuvimos una llamada en la que me dijo (porque él, que es de temperamento dulce, nunca ordena ni pide nada) que el viaje era un tema sobre el que debíamos pensar un poco más, y yo lo comprendí. Él quería cancelar el viaje porque, a estas alturas del camino, no veía seguro que viajáramos sin arriesgar o que volviéramos, ya que había riesgo de quedar atrapados fuera de nuestros respectivos países por un rebrote del virus.

Así que colgué con él, y hablé con mi hermano. Los dos estuvimos de acuerdo; por lo que cinco minutos después, estaba comenzando a cancelar los hoteles.

Esos fueron fáciles. No había reservado ninguno con cargo previo; y las cancelaciones no tenían penalidad, así que sólo fue oprimir un botón rojo en Booking.com. De todos modos, tengo en mi archivo esas confirmaciones de cancelación por si me encuentro alguna sorpresa de aquí a septiembre. Eso nunca está de más para un viajero precavido: es mejor revisar y no encontrar que no revisar y llevarse un susto.

En caso de que alguno me hubiera hecho cargos previos, la reserva en la tarjeta de crédito se devolvería y el saldo a favor sería procesado por el Banco en dos ciclos de facturación, aunque las condiciones pueden varias entre establecimientos, así que es mejor tener eso claro en caso de que queramos este tipo de reserva, que a veces puede ser más barato.

Por aburridor que suene, recomiendo siempre leer términos y condiciones de este tipo de reservas. Así, está todo claro y se sabe con qué se cuenta.

Ahora, vamos a los aviones.

Debo comenzar por decir que cancelé en medio de una pandemia, así que mis circunstancias fueron un poco anormales frente a una cancelación normal. Y que una cosa es cancelar en Colombia y otra cosa es cancelar en los Estados Unidos.

En Colombia, hay un cierre definido de fronteras marítimas, aéreas y terrestres mientras dure el aislamiento del país (mientras escribo esto el 9 de agosto mi ciudad atraviesa su pico de contagios, mientras celebramos nuestro quinto mes de cuarentena); lo que me movió, en su momento, a tomar una decisión acerca de la conversación con mi papá. Cancelar de una vez, en una pandemia, sería mucho más fácil que mirar a ver, como neurotizantemente decimos en colombiano.

Y así fue: fuimos aptos para reembolso en voucher para nuestro viaje a España; y luego comencé a solicitar los reembolsos de nuestros vuelos regionales, trayecto a trayecto. En algunas páginas, como AirEuropa, decían directamente

“Haga click en este botón, y revise si es apto para reembolso por voucher Covid-29”

En otras, como IBERIA, simplemente ponía el localizador y me ofrecían el voucher por Covid-19 por el valor total de la reserva.

En TAP (que fue comprado a través de LastMinute.com, y donde creí que iba a tener problemas), me devolvieron el valor completo simplemente poniendo el número de cada tiquete en la página web de la aerolínea.

Y hubo dos, Ryanair y Vueling, que casi no puedo cancelar. Al ser de bajo costo, estaban empecinadas en volar y mantenían, para mi deseperación, los trayectos y los tiquetes confirmados. Hombre, es que el bajo costo deja de ser bajo si se cambia de euros a pesos colombianos…

Finalmente, recibí un email de ambas compañías en el que invitaban a cancelar los trayectos a cambio de crédito (voucher), a lo que accedí sin problema. Una vez hice la solicitud, los procesos de reembolso fueron sencillos y eficientes.

Otra cosa fue cancelar el tiquete de viaje de mi papá. Sólo pude hacerlo el 6 de agosto; cuando, viajando en la misma aerolínea, había podido cancelar los de mi hermano y yo como un mes antes. Mi papá ya había aceptado mentalmente que había perdido ese tiquete; pero yo más o menos cada ocho días revisaba que fuera apto para reembolso, pues quería intentar hasta el último momento ese reembolso…

Porque una cosa es que tu país esté aislado y el Gobierno mantenga una cuarentena; y otra es que el Gobierno de tu país diga que el virus chino es un engaño (a hoax) del partido contrario para ganar puntos entre los votantes de cara a las próximas elecciones.

Los aviones, por supuesto, siguen volando; los aeropuertos están abiertos, los trayectos confirmados y la cancelación, casi imposible.

This entry was published on August 19, 2020 at 9:00 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 thoughts on “Cancel Culture

  1. O sea que aún no te han devuelto el de tu papá??. Imagínate que pasé por el mismo proceso con varias aerolíneas, sin problema, pero lo mejor fue con Ukranian Air:Un solo clic, voucher de inmediato y Oh! sorpresa con regalito del 25% más en cada tiquete, total entre todos como 100 euros. 🙂

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