Todo es parte del paseo

Esas fueron las palabras de mi hermano, antes de subirse de nuevo al carro, y salir disparado por el túnel. En una de las confusiones más tontas de mi vida, había dejado su pasaporte en casa.

Lo esperaría por una hora más en el parqueadero, pues no quería ir al aeropuerto sola, sin él. Si viajábamos juntos, íbamos a llegar juntos.

Bendito sea el túnel. llegó cuando iba a ser la 1.00 p.m. A mi confusión, simplemente se rió y llegamos al José María Córdova.

Sólo hay una entrada habilitada, y sólo entran quienes viajan mostrando sus tiquetes; así que hay algo de revuelo a la entrada, pero anda.

Hicimos la fila de Viva Colombia; la cual -como todas en el aeropuerto- es más larga de lo que parece, debido a que respeta las condiciones de aforo y distancia social. Así que, aunque se ve muy larga, avanza.

De ahí, nos fuimos derechos a hacer la fila de salida del país. A todas, el hambre apreaba, pues habíamos quedado en comer en el aeropuerto. “Comemos adentro, una vez hayamos sellado pasaportes” dijimos; pero la fila no se movía. Estaba quieto ahí adentro…hasta que, eventualmente, se comenzó a mover de forma más o menos estable.

Fue aquí donde vimos cómo devolvían al primero por no tener CheckMig. Al parecer, ya se le había cerrado el umbral y los funcionarios no tienen permitido hacerlo manual, pues vi que la funcionaria que controlaba las entradas le decía que no había nada que hacer.

Nos sellaron el pasaporte…¡justo a tiempo para embarcar! Aunque no pudimos ni siquiera comprar una botella de agua, sí pudimos subir al avión a tiempo, aunque en mi interior todavía lamentaba haber cometido esa torpeza, traducida en que no habíamos podido comer…

Llegamos a Miami; y mentalmente estaba preparada para la super fila de Migración de siempre, para ver eso lleno…y nada. Estaba vacío: solamente estaba nuestro vuelo y otro previo; así que la hora se transformó en…¡10 minutos de Inmigración! ¡Habráse visto tal cosa!

Nos encontramos con el Papá en la entrada del aeropuerto, salimos a comer sushi (el cual devoramos pues cada uno comió maní con un agua con gas) y dormimos, ya en Miami.

Para tener en cuenta:

Los protocolos de bioseguridad de las aerolíneas están estrictos: no hay baño ni comida/bebida en vuelos de menos de dos horas. Sólo se puede retirar el tapabocas para comer; y sólo lo puede hacer una persona de la fila.

Procuren comer antes de llegar al aeropuerto (por si algo como esto les pasa, pero también porque no están todos los locales abiertos).

Añadan por lo menos media hora más al tiempo de check in para un vuelo internacional. O sea, por lo menos 3.5 horas entre la llegada al aeropuerto y la salida del avión, si van a llevar equipaje o si van a chequearse en el counter.

Lleven los soportes de cu check mig y la prueba de Covid para que los funcionarios los vean. Puede ser el caso que no les cargue el sistema.

Lleven los tiquetes -físicos o electrónicos- para mostrar a la entrada del aeropuerto y que los dejen entrar.

This entry was published on October 21, 2020 at 9:00 am. It’s filed under Diario de Viaje, Viaje and tagged , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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